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Gay o no: ¿Una cuestión de genes?

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(*) Por Jorge Dotto

La orientación sexual de las personas hasta hace muy poco tiempo era un tema tabú, y todavía hoy, a veces lamentablemente sigue siendo criticada y cuestionada. Y, aunque ahora parece extraño, generaba vergüenza hablar de estos temas. La sociedad acepta tradicionalmente las parejas heterosexuales, va evolucionando y más recientemente aceptó las parejas homosexuales. Eso es muy bueno, y a su vez, necesario.

Algunas personas se preguntan: ¿por qué me gusta esa persona? ¿Será la madre o padre de mis futuros hijos? ¿Por qué mi amiga es lesbiana o mi amigo homosexual? ¿Les pasó algo diferente que a mi cuando eran chicos? ¿Fueron abusados sexualmente? ¿Es la educación? ¿Es la cultura? ¿Es la genética?

Todas estas preguntas son muy válidas, y muchos de nosotros tenemos una gran curiosidad de entender quien nos atrae, y algunas respuestas están en mi columna de Perfil Genético “ADN mata billetera y mata galán”.

En realidad, es muy difícil contestarlas a nivel filosófico/analítico, y también a nivel científico.

Desde lo que significa el enfoque de la evolución, los mamíferos, y por supuesto, se incluye al ser humano, la mayoría de las veces existe una atracción por el sexo opuesto, con lo objetivo primordial de la reproducción y de mantener la especie. Pero, ¿cómo podemos explicar si hay atracción por el mismo sexo?

También hay una gran intriga y desde hace varias décadas grupos de investigadores de todo el mundo están trabajando para descubrir el denominado “gen gay u homosexual”. Por supuesto, que tener relaciones sexuales o conformar parejas del mismo sexo no ocurre solamente en los seres humanos. Se han descripto este tipo de relaciones en los animales, como por ejemplo en leones, monos, pingüinos y ratones.

El estudio científico recientemente publicado en noviembre de 2014 en la revista Psychol Med es el más grande que se ha realizado sobre la contribución de la genética en el desarrollo de la orientación sexual de los hombres. Analizaron a 409 pares de hermanos homosexuales (908 individuos en 384 familias). Se confirmaron 2 regiones, una en el cromosoma 8 y la otra en el cromosoma X (Xq28) descriptas en estudios anteriores. Los autores de este trabajo sostienen que genes localizados en estos sectores de los cromosomas contribuirían al desarrollo de la preferencia sexual de los hombres por otros hombres.

Uno se preguntaría, ¿es necesario contestar cada pregunta que nos hacemos a nivel filosófico o del comportamiento humano? Claramente no habría una necesidad, pero hay una inquietud o curiosidad intrínseca del ser humano que intenta explicar todo lo que nos pasa, y todo lo que hacemos en nuestra vida.
Estos resultados han sido muy discutidos en las últimas semanas, y algunos científicos critican la técnica empleada, mientras que otros desprecian los resultados sin tener una propuesta contundente que desacredite estos hallazgos.

La verdad, que tampoco sería sorprendente que genes localizados en estos 2 cromosomas mencionados, y eventualmente en otros participen de un mecanismo que haga que un hombre se sienta atraído por otro. En realidad, la región en el brazo largo (q) del cromosoma sexual femenino X (Xq28) asociada a la homosexualidad masculina fue descripta hace más de 20 años por el genetista Dean Hamer.

En el caso de la homosexualidad masculina, volvemos a un concepto que como con otros comportamientos o elecciones personales aunque estén asociados con la genética también tienen una gran influencia de factores externos que muchas veces impactan en las personas, y no podemos entender que han generado. El consenso a nivel mundial es que muy probablemente la orientación sexual sea multifactorial, y sea el resultado de factores genéticos, hormonales y ambientales/externos.

Este ejemplo en el cual a veces nos cuesta aceptar un nuevo descubrimiento es un gran paralelismo para algunas personas o familiares que tienen que aceptar una decisión o un sentimiento de una persona por otra de su mismo sexo. Claramente, es difícil explicar el motivo o los factores que hacen que una persona tenga esta inclinación sexual. Algunos manifiestan haberlo expresado desde muy niños y otros en etapas más tardías.

Y nos podríamos llegar a preguntar: ¿Por qué nos cuesta tanto a veces aceptar a la sociedad que habría un factor genético que participe en este mecanismo? A si como también ¿por qué nos cuesta tanto a veces aceptar a la sociedad que un hombre tiene sentimientos y ama a otro hombre?

(*) Jorge Dotto es médico genetista especializado en anatomía patológica (Yale University School of Medicine), patologia ginecologica y mamaria (Yale University School of Medicine) y patología molecular & genética (Harvard Medical School).

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